viernes, 8 de julio de 2011

Punto y a parte

¿Cuándo fue que el tiempo empezó a correr y me sacó años de ventaja? Y pensar que me lo habían advertido: “Después de los 15 la vida pasa volando”. Ciertamente, de golpe me vi reflejada en una copa de vino, soplando 27 velas y rodeada de menos amigos, los que van quedando con los años, los verdaderos digamos.

Qué duro es crecer! Siempre me costó. Me sigue costando. Me cuesta cerrar puertas, aunque se abran ventanas. Me cuestan los cambios, las decisiones, los adioses y hasta luegos. Siempre quiero quedarme aferrada al pasado más pasado, creo que me paralizo ante la obvia incertidumbre que genera el dar un paso hacia delante, el animarse a crecer.

Sin dudas, o mejor dicho llena de dudas, avanzo. Después los tropiezos, golpazos, y heridas, pero a fin de cuentas de vuelta en pie y con una lista de verdades, sobre la vida, irrefutables, esas a las que sólo se llega habiéndose caído y levantado. Primera de ellas: tu familia es y será siempre tu gran sostén. Se cruzarán muchas personas en tu camino, quedarán hasta el final sólo unas pocas. A veces se gana y a veces se pierde; y siempre se puede estar peor. Todas las veces que tus viejos te dijeron “cuando seas grande te vas a acordar de nosotros”, tenían razón. De nada vale tener mucho en la vida, si no se tiene una persona con quien compartirlo….Estoy segura que la lista sigue, de algunas me habré olvidado, otras quizás nunca llegue a descubrirlas. Dependerá de los caminos que desande y los lugares a los que me lleven.

Hoy, última noche de camas separadas. Mañana, ya hoy en el reloj, será el primer día de una nueva etapa, de a dos, que no dudo será soñada.

Otro nuevo paso que me toca dar.

Mi insomnio habla por mi. Y yo le pido a él que se vaya a dormir.

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