jueves, 29 de julio de 2010

Primer poema de amor

Era otoño.

Quizás el más frío y oscuro de los que he vivido,

pues hasta mi alma se deshojaba.


Iluminaba la luna nuestra noche,

pero más se iluminó mi vida con tu beso.


Alegre, dulce, brillante y sereno.

Y nunca más hermoso.

Así de perfecto para mí, me conquistaste.


Desde entonces vivo eternas primaveras,

con la bandera del amor como estandarte.


Y mis pasos son ahora más firmes

porque con tus manos me sostienes.